SI SOMOS EL AMOR
La luz de inútil cielo en nuestro día
sentados sobre un beso y el asombro;
que sea lícito el temblor que nombro
cuando llegas puntual y está vacía
la razón y sus patios interiores;
cuando me salvas del camino aquel,
de no saber quién soy, de mi papel
secundario en la sal de tus olores.
El credo que me brindas en porfía,
un despertar sin gloria y sin escombro;
saber que siempre escondes poesía,
la canción más antigua, y el dintel
de cruzar la ternura, sin temores,
sin antes ni después: si somos Él.
Febrero 14/2004
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